Cuando se habla de diseño, generalmente asociamos a un
publicista dibujando una solución a una marca o a una propaganda publicitaria.
Cuando tratamos de asociarlo a la educación se nos hace un poco más difícil la
tarea de pensar que se puede diseñar en la educación.
En diversas conversaciones y seminarios se explica el
re-diseño de la educación debe estar acorde con las nuevas necesidades de la
sociedad chilena, pero se quedan en buenos y bonitos discursos llenos de lindas
intenciones. He escuchado a muchos “expertos” hablando de como el dinero
influye en los profesores (para mejorar las condiciones laborales), también
explican que se debe aumentar el gasto fiscal en educación pre-básica y básica.
Pero hay un tema importantísimo que no se considera al momento de re-diseñar el
modelo curricular chileno, paso a explicar mi punto de vista con respecto a ese
aspecto, diseño en educación.
No creo necesario explicar nuevamente cuales son los fines
de la educación en un país, pero resumiré en una frase, la educación debe estar
enfocada a mejorar al ser como persona íntegra e integral, con un necesario compromiso en mejorar su entorno y su sociedad, aportando, creando y respetando su
historia y su cultura. Desde esta mirada pedagógica de la sociedad es que
planteo que el diseño educativo chileno está mal diseñado (quizás bien diseñado
tecnocráticamente hablando). La sociedad no sabe, y lo digo responsablemente,
para qué sirven los doce y más años de estudio formal, entonces estamos creando
capital humano para las empresas y no para el desarrollo integral del país.
La Organización Mundial de la Salud presentó un estudio que
asegura que los chilenos somos los más depresivos del mundo, con un 17% con
enfermedades relacionadas a la salud mental. Por otra parte, la OCDE nos
presenta al mundo como uno de los países más desiguales en lo económico,
teniendo una riqueza enorme.
Lo anterior se explica que mientras más nos especializamos y
estudiamos para producir, el ser se desgasta por tener y no por mejorar su
esencia.
Nunca ha sido mi idea criticar sin proponer, es necesario
una discusión incluyente, donde los actores sean personas ligadas a la
educación, sin colores políticos ni gremialismos coludidos. Una propuesta
debiese incluir lo siguiente:
1.
Cambiar el concepto de gasto por inversión,
puesto que desde la palabra construimos, pero también destruimos, la inversión
se sabe futurista, pensado en un producto humano que debe mejorar con un
capital (humano y otros) para aportar con su entorno.
2.
Se debe tener una sola ley general de educación,
en la cual se considere un sueldo acorde con el nivel profesional de los
actores de la educación, dejando de lado, las leyes y decretos que funcionan
como parche en las remuneraciones de los profesores y profesoras.
3.
Re-pensar el marco curricular que, de manera
grotesca, es dominada por la medición y no por una evaluación holística,
eliminando el SIMCE como sistema de gestión de la calidad en la educación.
4.
Generar nuevos estándares de desempeño tanto en
lo docente como en lo administrativo, manteniendo el Marco para la Buena Enseñanza,
como punto de partida en estos estándares. Todo lo anterior para poder
gestionar la calidad de la educación de manera correcta y con una participación
de un ente regulador.
5.
Los gremios ligados a la educación deben estar
alejados de los partidos políticos, esto para mantener el modelo educativo,
donde las personas estén trabajando con el foco en las mejoras educativas y no
siendo dominados por las decisiones partidistas.
6.
El modelo curricular debe ser integrador,
inclusivo e integral, donde todos los niños, niñas y jóvenes puedan integrarse
sin ser discriminados por notas o conducta de un colegio o escuela, con un plan
educativo realmente integral, equiparando las asignaturas en tiempo y
profesionales especialistas.
7.
En cuanto a las Necesidades Educativas
Especiales, se deben crear equipos multidisciplinarios psico-socioeducativos
DENTRO de las escuelas, enfocándose tanto a los problemas de aprendizaje como
los sociales (que recaen en lo disciplinario) para incluir a la familia dentro
del desarrollo de los educandos.
8.
La familia debe involucrarse en la educación,
modificando las leyes laborales para dar tiempos de participación (guiado y
supervisado) en la escuela, tanto en el aula como fuera de ella. La familia que
participa en la educación de sus hijos, genera ciudadanos respetuosos con su
entorno y participativos democráticos.
9.
La gestión debe ser supervisada, interviniendo
las escuelas que no gestionen adecuadamente los recursos, hasta que eleven sus
estándares de calidad.
10.
Los planes y programas deben ser actualizados,
enfocados en la integralidad en la escuela, con planificaciones sencillas y
enviadas por el ministerio, junto con las evaluaciones, que deben ser
elaboradas con un currículo contextual a la zona del país donde se encuentre la
administración pública educativa. Esto quiere decir que, no podemos mantener un
modelo educativo en la zona centro, igual a la zona sur. Deben existir elementos
básicos de trabajo educativo (historia, cívica, matemáticas y lenguaje) pero
deben desarrollarse áreas enfocadas a la zona contextual donde se desarrollan,
mejorando en calidad y tiempos los sectores de Artes y Ciencias.
11.
Mantener las instancias de participación social
dentro de las escuelas, donde los niños, niñas y jóvenes puedan decidir qué
hacer con parte de los dineros que puedan llegar a los colegios.
12.
Solucionar de una vez, las deudas tanto
histórica como las adquiridas con los fondos solidarios y el CAE.
Si nos fijamos, pueden existir más elementos, pero esto se
debe construir de manera democrática y con expertos en educación, porque alguna
vez lo escribí: yo no le digo al ingeniero cómo construir un puente, o a un
médico cómo tratar con un paciente enfermo. Debemos desarrollar este nuevo
modelo curricular con un diseño enfocado a las nuevas necesidades de la
sociedad, con políticas de estado y no de gobierno de turno.
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