Chile,
un país hueón
Llevaba
tiempo tratando de explicar con palabras un poco más cordiales lo que veo de mi
país, que me sorprende cada día más. Pero no pude encontrar una palabra más
decidora que el apelativo que todos los chilenos usamos en algún momento de
nuestras vidas, hueón, palabra que toma fuerza si vemos la actualidad nacional.
Es
muy complejo explicarles a mis niños y niñas en la escuela donde trabajo, que
no deben usar groserías para referirse entre ellos o a otras personas, más
complejo aún se vuelve el hecho de que yo lo escriba en algún artículo que
pondré en distintos blogs o periódicos. Aún la palabra suena fuerte cuando
hablamos en un contexto formal.
Veo
con temor el futuro de Chile, puesto que se quieren imponer distintas reformas
que se hacen de manera descuidada, con poca intención en mejorar o peor aún,
sin integrar a los distintos actores de esas reformas, cuando les pido un
trabajo a mis estudiantes de pedagogía, les exijo que busquen fuentes de
información respetables y utilicen una serie de normas para realizarlo, que se
asesoren o busquen ayuda entre profesores de la universidad donde estudian y es
lo que toda persona debe hacer cuando investiga un tema. En la actual reforma
educacional, aparte de no integrar a grandes educadores del país, cometen el
gran error de no visualizar las verdaderas necesidades que tiene la educación
chilena.
Así
como los médicos, jamás dejarían que un arquitecto impusiera una reforma en la
salud, los ingenieros tampoco permitirían un contador que hable de manejar los
sueldos de los profesionales según su rendimiento, ahora, porqué debemos
permitir que cualquier persona que nunca ha estado en un aula, que ha estudiado
carreras alejadas de la verdadera educación, la de la sala de clases de
educación básica, es por eso que pienso y declaro que estamos en un país de
hueones.
Para
que quede claro (con manzanas) ¿usted pondría a un mecánico a hacer una cirugía
de alta complejidad? Y además ¿Le pagaría hasta el triple por no hacer bien su
trabajo? Yo creo que no y esto se pone cada vez más hueón. Cuando se hace una
reforma, se juntan a todos los actores y representantes del área en cuestión y
se diseñan propuestas con la finalidad de ayudar al actor final, no me interesa
llamarle consumidor final para evitar las falsas críticas. En este caso son los
niños, pero entre los “grandes pensadores” y los niños y niñas están los
vapuleados profesores, que nunca han sido considerados en alguna reforma, que
si no fuera por el estatuto docente (añejo) los profesores estarían más
desprotegidos aún.
Si
se paralizan los mineros, se pierde mucho dinero, si se paralizan los
camioneros, se buscan soluciones inmediatas, si se paralizan los médicos,
también se sientan con el colegio médico a conversar, pero si los profesores
hacen paralizaciones, todos los años, de varias semanas, con muchas
movilizaciones, ¿Cómo no se dan cuenta los gobernantes que no están haciendo
las cosas bien? La respuesta es simple, si se dieron cuenta, pero no les
importa mejorar, solo por el hecho de que en educación no se invierte, solo “se
gasta”. Entonces seguiremos siendo un país que marque el paso, que regale unos
bonos de término de conflicto, y que suba el sueldo un poco más que el IPC.
¿Ven
que se pone más hueona la cosa?
Otro
ejemplo es que este país aun mantiene una deuda con los viejos profesores de
antaño, que ganaban menos de un cuarto de lo que ganan los profesores ahora, y
que han muerto siendo miserables en sus rentas.
Cuando
los grandes países elaboran reformas educativas, invierten según el producto
interno bruto per cápita, no con una subvención tacaña y mal elaborada, con eso
queda claro que no le importa a ningún gobernante de los que se sentaron y
ganaron mucho, lo que está pasando en la educación chilena, o sea, mientras más
hueones sean los chilenos, mejor para los gobiernos de turno y mejor para la
economía, de algunos.
Después
de meditarlo un rato, creo necesario recordar lo que pasa en estos casos, donde
los gobernantes de turno se coluden con los partidos políticos para hacer y
deshacer con los capitales del llamado pueblo, y veo dos posibilidades fuertes
de un futuro no muy lejano, una es que las crisis se acrecienten y nos sigan
manejando con las migajas que hemos recibido, y la otra es que se forme una
guerra civil, suena trágico, pero si vemos el nivel de violencia, fácil acceso
a armas, individualismo, desinformación, gente hueona, no estamos muy lejos de
lo que viven países con intervención por “sublevación del pueblo”.
Quiero
creer en la educación que hemos recibido
y lo que aprendimos de la propia historia de nuestro país hueón, es por eso que
me interesa que los que están desarrollando reformas, las hagan como se deben
hacer, no de un año para otro, tampoco con inexpertos, menos pensando en pagar
poco por educar, sino pensando en hacer de una vez por todas las cosas bien, no
“a la chilena” ni menos como hueones, por favor, este es el momento, no dejando
el “cacho” para el gobierno que viene.
Los
invito entonces a desarrollar verdaderas reformas, invitando a los grandes
doctores en educación y no a ingenieros
a hacer el trabajo de un profesor, sin mentirle a la gente, porque es una
verdad absoluta, que los que están haciendo los “cambios” nunca han pisado una
sala de clases y si lo han hecho, es para hacer un par de tallercitos, que no
es lo mismo que estar 44 horas semanales con los niños, enseñando cosas que
ellos no quieren aprender.
Dejémonos
por fin de ser un país hueón.