sábado, 2 de abril de 2016

Chile no necesita vocación

Este país nunca ha tenido una educación centrada en la persona, ni lo tendrá nunca, si bien se vislumbran elementos que ayudan a creer eso, como escuelas inclusivas, decreto igualitarios o curriculistas creativos, en lo general del país estamos generando seres que piensan poco y trabajan mucho para otros.
Desde que se hablaba de generar mano de obra competente y capacitada (como una forma aceptada de educación) hasta que hoy en día que solo se exige calidad y gratuidad, no hemos logrado nada en el cambio de paradigma en la educación, los contenidos son los mismos, los objetivos son los mismo y la forma de evaluar es la misma.
¿Cómo queremos cambiar el país si ni siquiera hemos cambiado la constitución?
La educación es la base de la transmisión formal de conocimientos de una sociedad, pero no se ha cambiado desde que se esperaba que la alegría llegara, que en el currículo nacional nunca llegó. Se han impuesto parches tras parches en cuanto a decretos se refieren, se ha incluido asignatura tras asignatura para compensar la falta de calidad en educación.
Visto desde el punto de vista de un profesor, cada vez que ocurre algo en el país se asume que, para evitar ese error se debe hacer una asignatura nueva en los colegios, se debe agregar más carga al docente y al establecimiento que recibe a los niños que no entienden que pasa por las cabezas de sus profesores.
Es agotador escuchar a los grandes dirigentes del país hablar de educación, cuando ellos dejaron el aula hace 30 años, cuando no se pensaba siquiera en hacer una reforma (o reformita, como quieran llamarle) sobretodo es cansador escuchar hablar de educación “integral” a los colegios, cuando la diferencia en la carga horaria entre matemática y música es abismante. Por favor quiten esas palabras de sus proyectos educativos, en serio.
Ya escribí sobre lo mal diseñado que está este país, pero sin embargo tiene una economía potente dentro del mundo, somos de los más ricos dentro de los pobres, es como el vecino de una población que tiene un televisor pantalla LED, un auto (usado pero parece nuevo) y un refrigerador de los que hacen hielo, pero no salimos de ahí. Ahora creo que no está mal diseñado el país, creo que está intencionadamente diseñado para satisfacer a unos pocos con el trabajo de unos muchos. ¿No deberíamos ser un país desarrollado? Nos meten el dedo en la boca, pero con respeto.
Me cansé de la vocación, de ser ese que cuando se presenta como profesor, los demás te miran diciéndote: “pobre, pero con hartas vacaciones”, que rabia saber que hasta un técnico gana más que tú, y no es porque sea técnico, sino porque los años de estudio no se compensan en cuanto a un profesional con los mismos años universitarios. Eso no es vocación, no sé cuántos pueden vivir de la vocación en Chile, no creo que muchos.
Quisiera creer el discurso facilista que absolutamente toda la clase política presenta en cuanto a modelo educativo se refiere, incluso cuando copian referencias de Wikipedia se caen, son tan pobres de educación que tienen que enriquecerse de los empresarios de moda para generar dineros para sus campañas.
Sin miedo a equivocarme creo que este país se diseñó con la intención de mantenernos casi idiotas, ejemplo de eso es la droga en todos los barrios, el alcohol como forma de vida, la mala comida como entretención y la obviamente la televisión que ha servido de puente histórico entre las mentiras de los gobiernos y el mal llamado pueblo, que no es nada más que el sobrante humano de este país.

Por último debo decir que el estado nos acostumbró a que la educación es tan mal pagada, que la gente que tiene vocación de verdad, prefiere ir a una ingeniería, que estudiar pedagogía, solo por cuestión de tener y no de ser. Es lamentable, pero hasta yo lo pienso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario